05. UN INTERCAMBIO JUSTO
LYRA
—Aaahh… —no pude evitar que un gemido sensual se escapara de mis labios.
Su mano había subido a apretarme el pecho, sacándolo por el escote para hundirlo más entre sus labios ardientes.
Las succiones de su boca me hacían estremecer de placer. Nunca le había dado mi sangre así a un macho, y la sensación de compartir mi fuerza con él me excitaba y mojaba.
Pero cuando fui a acariciar su espalda, él se separó de golpe, dejándome confundida, deseando que continuara.
—Te… ¿te duele? —Sus ojos, m