047. "SILVER LAKE"
VALERIA
— Dígame si puede cumplir con esa condición o ahora mismo dejaré mi puesto Rey Aldric, yo no soy su prisionera – me le enfrenté por primera vez, levantando la barbilla y lista para resistir sus caprichos y egoísmo.
Sin embargo, Aldric solo se quedó mirándome fijamente, podía sentir todo su cuerpo tenso, como si estuviese luchando con un enemigo interior, resistiéndose con todo.
En sus ojos grises la bestia interior asomó con destellos rojizos como los ojos de su lycan.
— Está bien – al