046. DEJEMOS LAS COSAS CLARAS
VALERIA
— Sí, sí, por supuesto su majestad, que honor tenerlo en mi humilde tienda – enseguida la Sra. Betty le respondió con nerviosismo y se inclinó con respeto.
— Gracias por su labor. Salga un momento señora Betty, abajo la espera Sasha para pagar— respondió, pero sus ojos no dejaban de mirarme ni un segundo.
Aproveché que la costurera se marchaba deprisa, cerrando la puerta, para ir donde estaba doblado mi vestido y ponérmelo.
Sin embargo, solo me acerqué al borde de la mesa cuando escuché