038. LUJURIA
VALERIA
Sé que le encanta mi sumisión, a los lycan les fascina dominar y controlar.
Se recuesta apoyando las manos sobre el banco y solo me observa con desafío, esperando que no lo obedezca, sin embargo, lo hago, porque muero por ver hasta donde puedo enloquecer a este hombre salvaje.
Su entrepierna queda a la altura de mis pechos y mis manos van a abrirle los botones del pantalón, uno a uno rozando contantemente ese bulto mojado que me está provocando pasarle la lengua.
— Mmm – Aldric gruñe mo