03. OPERACIÓN: SEDUCE A UN LOBO SALVAJE
LYRA
—¡Tenemos que detener esto!
—No grites —me respondió entre dientes, sus ojos oscuros escaneando alrededor con precaución
—. No sé quién eres, pero si deseas sobrevivir, sigue las leyes de la manada, o la próxima en esa hoguera puedes ser tú.
Sus palabras tan frías me calaron, su mirada penetrante y llena de tormentas.
Sentí el pecho apretarse, quise gritarle que dejara de ser tan indiferente, ¡éramos destinados!
Pero él simplemente dio la espalda y se marchó por entre las chozas.
El rugido