VICTORIA
—¿Cómo te sientes?
Escucho la voz de Daniel que se acerca dándome una rápida mirada.
—Bien, ya estaba aburrida de estar en cama. Inara me dijo que ya estaba bien, así que decidí salir.
Él asintió en respuesta. En eso un hombre llega corriendo, parecía asustado mientras el sudor bajaba por su frente.
—Alfa, los hombres de Dementu se acercan por el norte y los cazadores están avanzando por diferentes puntos. Nos encontraron, están rodeándonos.
Escuché el gruñido bajo de