Perla
Trago con suavidad y vuelvo a agarrar otra fresa, pero antes de comerla, miro a Fabiano, quien se encuentra mirando en dirección al mar con una expresión relajada, como si el estrés se hubiera desvanecido. No lo interrumpo y decido comerme la fresa mientras admiro su atractivo rostro, aceptando que realmente es muy guapo. No puedo creer cómo han cambiado las cosas entre nosotros desde la primera vez que nos vimos.
Sin dejar de mirarlo, continúo comiendo fresas. Un minuto después, también