Perla
Estoy en la gigantesca villa de Fabiano en Sicilia, un lugar que parece sacado de un sueño. Comí con Dante, el primo de Fabiano qué me recibió al llegar, almorzamos en el comedor y conversamos un rato, pero luego me fui a la habitación que me asignaron.
Me encuentro mirando por la ventana hacia el mar azul que se extiende hasta donde alcanza la vista. Ya han pasado varias horas desde que dejé el yate, y la verdad sigue confundiéndome.
Recuerdo lo que sucedió entre nosotros, el momento e