Perla
—Sí, es más que obvio —realiza una pausa—. Pero hiciste una pregunta, así que te daré la respuesta. —Sus ojos miran mis labios y luego mis ojos.
Lo miro fijamente, totalmente nerviosa por escuchar lo que tiene que decir. Pero me sorprende cuando, con un movimiento ágil, levanta la mano, la coloca en mi mejilla y me jala hacia él, pegándome a su cuerpo para después adueñarse de mis labios.
En shock, gimo y siento sus suaves labios moverse entre los míos, moviéndolos con cautela. Me mant