—¿Te gusta? —preguntó Soren con una sonrisa mientras se sentaba frente a Lily, quien acababa de recibir el batido que él le había regalado.
Lily se encogió de hombros y dio otro sorbo antes de responder:
—¿Tú qué crees? Me trajiste mi batido favorito.
Soren soltó una ligera carcajada y tomó asiento frente a ella.
—No esperaba que lo aceptaras —confesó.
Lily arqueó una ceja.
—¿Y por qué no? Es un batido, ¿no?
—Somos competidores —señaló como si fuera algo obvio.
—¿Y qué? —respondió ella, haciendo