—¡Uf, estoy tan cansada! —se quejó Lily mientras se dejaba caer sobre el sofá de la oficina de Bryan al día siguiente. Se cubrió el rostro con la palma de la mano, intentando bloquear la luz del sol que le estaba provocando dolor de cabeza.
—Bueno, era de esperarse, considerando que pasaste toda la noche en un banquete de la alta sociedad. ¿Qué tal estuvo? —respondió Bryan sin apartar la vista de los documentos en los que había estado trabajando antes de que ella entrara.
—Estuvo bien. No fue t