—Buenos días, señorita Lily —saludó el señor Wallace cuando Lily entró en su oficina llevando dos tazas de café recién hecho.
—Se ve agotado —dijo ella con una risita mientras dejaba una taza frente a él.
Con un asentimiento, él tomó la taza y dio un sorbo con cuidado.
—¿Cómo van las cosas? —preguntó Lily.
—Te llamé porque he logrado atraer a Drake Gibson a nuestro lado. Ha aceptado trabajar con nosotros con un contrato de dos años —explicó el señor Wallace mientras le entregaba a Lily el exped