Damon no podía respirar.
Todo el mundo a su alrededor se desvaneció en un ruido sin sentido mientras miraba fijamente a Abital al otro lado del claro.
No.
No Abital.
Porque la mujer que estaba ante él no se parecía en nada a la chica rota que había rechazado bajo la luna llena.
Esa chica temblaba cuando la gente la miraba.
Esta mujer hacía que los guerreros bajaran la vista.
La luz plateada brillaba débilmente bajo su piel como la luz de la luna atrapada bajo el vidrio. Su cabello oscuro caía s