La Manada Silverwood se sentía más fría de lo que Damon recordaba.
No físicamente.
Los fuegos aún ardían en la casa de la manada. Los lobos aún llenaban los campos de entrenamiento. La vida seguía avanzando exactamente como siempre.
Pero algo andaba mal.
Como algo que faltaba.
Y por más que Damon intentara ignorarlo,
el vacío no dejaba de crecer.
—Estás distraído.
La voz de Selena cortó el silencio mientras entraba en sus cámaras sin llamar.
Damon apenas levantó la vista del vaso de whisky en s