Mundo ficciónIniciar sesiónEsa noche, Andrea durmió profundamente.
Cuando despertó, la luz del sol ya se había derramado sobre el marco de la ventana. Abrió los ojos aún adormilados—y se quedó paralizada.
Lo primero que vio fue un rostro increíblemente apuesto, demasiado cerca para su comodidad.
Sus pupilas







