A la mañana siguiente, Elena bajó muy temprano, con el cabello recogido en un moño elegante, un vestido sencillo pero impecable, y una expresión tranquila que era muy diferente a la de su primera vida, que estaba llena de la emoción e ilusión de su nueva vida de casada.
Porque ahora, esa tranquilidad era otra cosa completamente diferente.
Se suponía que este era su primer desayuno en la mansión DeLuca como señora de la casa y ya Elena sabía lo que le esperaba.
Al entrar en el comedor, Justi