Capítulo 50
El cielo estaba nublado aquella tarde, como si reflejara el estado de ánimo de Elena. Estaba sentada en un rincón de una pequeña cafetería rústica, con las manos aferrando una taza de café caliente cuyo aroma resultaba reconfortante. La mesa frente a ella estaba ordenada: una pequeña agenda, un bolígrafo y un bolso tote de color marrón oscuro. Estaba esperando a su nuevo socio para un proyecto de diseño de interiores de una escuela infantil. Concentración. Eso era lo que necesitaba.