Capítulo 45
Damian seguía sentado en silencio en el banco del parque detrás del crematorio. Una llovizna ligera comenzaba a humedecer su cabello y sus hombros, pero a él no le importaba. Sus dedos aún aferraban con fuerza el pequeño collar con la cruz de David.
Isabella se acercó; su vestido negro arrastraba un poco de tierra húmeda. Se sentó en silencio a su lado, mirando fijamente el cielo gris.
Pasaron unos minutos en silencio hasta que Isabella finalmente preguntó en voz baja:
—Damian, ¿vas