Capítulo 27
El médico miró a Elena con una expresión tranquila mientras se acomodaba la bata blanca.
—No hay ningún problema grave, señorita Elena. Solo está agotada. Asegúrese de descansar más y no esforzarse demasiado.
Elena soltó un suspiro de alivio.
—Gracias, doctor.
Nathan, que estaba de pie junto a la cama del hospital, cruzó los brazos sobre el pecho.
—¿Agotada, eh?
Su voz era plana, pero la mirada en sus ojos estaba llena de reproche.
Elena lo miró brevemente y luego ap