Las cinco de la mañana.
El cielo afuera todavía estaba oscuro y el aire del apartamento era frío. Nathan abrió los ojos lentamente, dándose cuenta de que Elena aún dormía profundamente entre sus brazos.
Sonrió un poco, rozando el cabello húmedo de Elena contra su mejilla. Ella se veía muy cansada. La noche anterior, Nathan realmente la había torturado de placer.
Nathan respiró con alivio. Miró hacia abajo y besó la frente de Elena sin despertarla.
—Duerme, mi amor... —susurró suavemente.
Con mu