Aquella mano arrugada parecía frotar la lápida que tenía delante. El lugar lucía mucho más bonito, limpio y ordenado que en años anteriores. Quizás por el cuidado especial que había recibido de la familia de la difunta.
"Miranti, vuelvo a venir. Nunca te aburras de verme aquí."
Sí, ese hombre era Kusuma. El hombre nunca faltaba a la tumba de su segunda esposa. Excepto cuando estuvo en el hospital ayer.
"Perdóname. Te extraño mucho. Ojalá el tiempo pudiera volver atrás. Quiero arreglar todo. Nun