CAPÍTULO 75: DIME QUE ES MENTIRA
Alexander
Cuando llego a la empresa noto una multitud de empleados en la recepción. Están todos acumulados, susurrando entre ellos, claramente más interesados en los chismes que en su trabajo. Respiro profundo y camino hacia ellos, el ruido de mis zapatos en el suelo provoca que se volteen asustados.
—¿Qué demonios hacen todos aquí? —les espeto, frustrado—. ¿Acaso ya se acabó el día y no me avisaron?
Las secretarias me miran, algunas nerviosas, otras incómodas,