Narrado por Hellen
Alistair se convirtió en una presencia constante en mi vida. No exigía nada, no hacía preguntas que yo no quisiera responder. Simplemente estaba allí: comprendiendo mis silencios, respetando mis límites, arrancándome sonrisas cuando yo creía que ya no era capaz de sonreír.
No era amor, yo sabía que no lo era.
Pero era alivio. Era paz.
Por primera vez, empecé a pensar que tal vez, solo tal vez, existiera un futuro sin Sergio.
Un futuro que no me trajera miedo, dolor ni recuerd