Narrado por Sergio
Un mes. Un maldito mes sin Hellen.
Mi nuevo apartamento, que compré después de separarme definitivamente de Sylvia, era grande, pero para mí parecía excesivamente vacío sin su presencia, sin la mujer que yo quería que compartiera ese espacio conmigo. Ahora, al observarlo todo, el lugar se sentía como un mausoleo. Cada rincón susurraba su nombre. El silencio era tan denso que casi podía tocarlo.
Ya no dormía bien. Trabajar se había convertido en un hábito automático, una forma