Narrado por Hellen
Apoyé la frente contra la puerta en cuanto escuché los pasos de Sergio alejándose por el pasillo. El corazón latía como si quisiera escapar por mi boca, pero pronto me di cuenta de que el silencio no era total. Él no había encendido el coche. No se había ido.
Corrí hacia la ventana, corriendo la cortina lo suficiente para espiar. Ahí estaba él, inmóvil, dentro del coche, los faros apagados, mirando en dirección a mi edificio. No necesitaba ver sus ojos para sentir aquella mir