Daniela se tranquilizó un poco: —Pasa.
La puerta se abrió y Nicolás entró.
La atmósfera era muy incómoda, muy delicada.
Aunque ninguno de los dos lo mencionara, nadie podía olvidar lo que acababa de pasar.
Nicolás entró al cuarto y se acercó a ella: —Perdón, hace un momento no toqué la puerta.
Daniela: —No importa, ¿necesitas algo?
Nicolás: —¿Olvidaste nuestro acuerdo de antes? Tengo que venir a ver al bebé todos los días.
Daniela no lo había olvidado. Pensaba que él se olvidaría, después de tod