Los ruidos continuaron e intensificaron, haciendo imposible dormir. Mateo alzó su mano y golpeó la pared con sus nudillos dos veces, lo que logró silenciar por un momento a los vecinos.
Cerró los ojos, pero no tenía sueño. Su cuerpo estaba demasiado inquieto en este ambiente, y se encontraba peor con ella durmiendo a su lado, suave y perfumada. Su mente evocó aquella noche en la habitación principal de Villa Arcoíris, cuando la había acorralado contra la pared, sujetando sus manos con fuerza...