En ese momento se acercó Ronaldo.
—Daniela, qué casualidad, otra vez nos encontramos.
Daniela realmente pensó que era una gran casualidad. La vez pasada cuando cenó en el restaurante privado también se había encontrado con Ronaldo.
Daniela sonrió.
—Ronaldo, hola. Te presento, ella es mi mejor amiga Valentina.
Ronaldo asintió cortésmente.
—Señorita Méndez, mucho gusto.
—Mucho gusto —respondió Valentina.
Daniela preguntó:
—Ronaldo, ¿vienes a cenar?
Ronaldo asintió.
—Sí.
En ese momento Valentina le