Él se recordaba que, cuando Luciana recién había regresado al país, se había fijado en un bolso de Chanel. Le pidió a Fernando que lo comprara, y cuando él se lo llevó a Altabruma, ella lo vio.
Ella miraba el bolso con alegría y con los ojos llenos de emoción le sonrió:
—Este bolso es muy bonito.
Parecía que le había gustado mucho.
—Le gustan los bolsos de Chanel. —comentó Mateo.
Luis sonrió:
—Eso es fácil de resolver. Gracias por el dato.
Entonces, entró Joaquín:
—Así que, aquí están.
Luis lo