La voz profunda y magnética de Nicolás resonaba junto al oído de Daniela: — Cuando golpees la pelota, mantén la postura erguida, apunta al frente, acumula fuerza en los brazos y lanza de un solo golpe. Si te concentras y te diriges hacia tu objetivo, definitivamente tendrás éxito.
Su voz era suave, como la de un maestro extremadamente paciente enseñándole al oído.
Daniela volvió a recordar a Diego y comentó: — Señor Duque, siempre me hace recordar a alguien.
Nicolás: — ¿A quién?
Daniela guardó s