En medio de ese momento tierno entre abuela y nieta, sonó el teléfono de la sala de estar. Alguien llamaba.
Katerina rápidamente soltó a Sofía: —Sofía, está sonando el teléfono. La abuela va a contestar.
Sofía dijo alegre: —¿Serán papi y mami llamando?
—Vamos a ver.
Katerina contestó el teléfono y pronto se escuchó la voz de Valentina: —Katerina, soy yo.
—Valentina, ¿ya registraron su matrimonio tú y Mateo? ¡Entonces deberías cambiar la forma de dirigirte a mí, deberías llamarme mamá! —dijo Kate