Katerina sonrió. Tomó la mano de Mateo y la juntó con la de Valentina: —Valentina, por el bien de Sofía, dale a Mateo otra oportunidad. Si vuelve a fallarte, ¡yo seré la primera en no perdonarlo!
—Mamá, ¡yo soy tu hijo! —protestó Mateo.
Valentina curvó sus labios en una sonrisa.
Mateo la miró: —Valentina, cásate conmigo. ¡Casémonos!
El corazón de Valentina se ablandó por completo. En realidad, no hay necesidad de vivir siempre en el pasado; hay que vivir el presente.
Valentina asintió: —De acuer