Incapaz de vencer a Valentina, Joaquín buscó que él lo vengara.
Mateo arqueó una ceja.
—Ya se desconectó.
El avatar que ella usaba se había oscurecido, indicando que estaba fuera de línea.
Se lamentó.
—Tienes que jugar contra ella la próxima vez.
No le desagradaba la idea.
—Vámonos.
Entonces, Joaquín recordó algo: —Mateo, ¿agregaste a tu compañera?
—¿Por qué tanto interés en ella?
—¿Por qué no lo tendría? ¡Es como una musa!
—Estamos en el mismo grupo.
Los ojos de su amigo se iluminaron.
—¿En