Luciana cambió de expresión, no esperaba que Nadia y Valentina aparecieran en este momento crucial, estas dos personas no estaban en sus planes.
Luciana se levantó inmediatamente: —Mamá, ¿qué haces aquí?
Nadia miró a Luciana: —Luciana, vine a ver cómo estabas.
Luciana curvó sus labios en una sonrisa forzada: —Mamá, estoy bien, no necesitas verificarlo. ¿Por qué trajiste a Valentina contigo?
Valentina le guiñó un ojo a Luciana: —Señorita Celemín, hola.
Luciana se acercó y tomó del brazo a Nadia: