Luciana estaba muy contenta. Finalmente había logrado escapar.
Miró a su alrededor. No había ningún movimiento, todo estaba en completo silencio. Nadie sabía que había abandonado secretamente la mansión de los Celemín en plena noche. Ahora podía hacer lo que quisiera sin que nadie se enterara.
Luciana curvó sus labios rojos en una fría sonrisa. Todo lo que Valentina le había hecho pasar, se lo haría pagar a Sofía.
Luciana se dio la vuelta y se marchó.
...
Luciana llegó donde estaban los secuestr