Héctor miró a Valentina, frunciendo el ceño con disgusto.
— Valentina, ¡te estás excediendo!
Todos sabían que Nadia era una espina clavada en el corazón de Héctor. Nadie se atrevía a tocar el tema, pero Valentina no solo se atrevía a mencionarlo, sino que además se burlaba de él. Esta chica era realmente audaz.
— Señor Celemín, ¿he dicho algo incorrecto? —preguntó Valentina.
Héctor hizo una pausa.
— Entre Irina y yo no pasó nada.
— Si no pasó nada, ¿por qué la señora Celemín malinterpretó la sit