Daniela quería bajarse del auto.
Mauro apoyó la mano en el techo del vehículo:—¿Ahora te llevaré a ver a Diego, acaso no quieres verlo?
Daniela se quedó paralizada.
Mauro cerró la puerta del copiloto y regresó al asiento del conductor. Pisó el acelerador y el lujoso deportivo salió disparado con un rugido.
Mariana, sentada en el suelo, fue completamente ignorada. Sentía como si se hubiera vuelto invisible.
—¡Mauro! ¡Mauro, ¿adónde vas?! ¡Mauro, yo soy tu novia!
Mariana estaba furiosa hasta el pu