En el estudio, Mateo estaba revisando documentos, pero de repente los cerró con un golpe.
Fernando, a su lado, preguntó:
—Presidente, ¿qué le sucede?
El rostro de Mateo se veía terrible:
—No sé qué me pasa, solo siento una opresión en el pecho.
Mateo siempre había sido adicto al trabajo, pero hoy no sabía qué le pasaba. No podía concentrarse en los documentos.
Sentía presión en el pecho y dificultad para respirar. Se llevó la mano al corazón, que parecía dolerle un poco.
Era como si algo estuvie