Al escuchar las palabras de Valentina, Luciana se acercó rápidamente: — No quise decir eso...
Valentina la miró: — ¿Entonces qué quisiste decir? ¿Quieres que te trate?
Luciana quedó sin palabras.
Valentina sonrió: — Puedo tratarte, pero tendrás que suplicármelo.
Valentina exigía que Luciana le rogara.
El rostro de Luciana palideció.
Valentina conocía perfectamente a Luciana. Siempre la había menospreciado, se consideraba superior. Descubrir que Valentina era la doctora milagro ya era un golpe de