El melodioso tono de teléfono sonó una vez antes de ser contestado. La voz clara de Valentina respondió: —¿Hola?
Luciana sonrió. Valentina aún no sabía nada sobre este asunto. Solo de pensar en su destino, Luciana se sentía triunfante.
—Valentina, llamo para agradecerte. Gracias por ayudarnos a capturar al falso doctor milagro. Estamos haciendo todo lo posible para recuperar el dinero que los Méndez invertimos, aunque no podamos recuperarlo todo. De todas formas, gracias por tu ayuda.
Valentina