Sandra asintió. —De acuerdo. Diego, ¿dónde está Daniela?
Diego tomó una bolsa y empezó a guardar sus cosas. Sin levantar la vista, dijo con calma: —Se fue. Mamá, solo somos compañeros de clase, nada más.
—Sé que muchas chicas te gustaban antes. Recuerdo que una chica dejó una carta de amor y chocolates en tu mochila, tu hermana lo vio, ¿cómo se llamaba? ¿Claudia?
Diego levantó la vista. —Mamá, no menciones a esas chicas, Daniela es diferente.
Sandra sonrió. —Así que Daniela es diferente a las ot