— ¡Espera! —Valentina interrumpió directamente los insultos de Luciana—. Luciana, estás equivocada. Anoche no seduje al señor Figueroa. Al contrario, me resistí con todas mis fuerzas, pero se aprovechó de que estaba con fiebre y débil, ¡para abusar de mí!
¿Qué?
¿Mateo usando la fuerza?
Luciana no podía creerlo ni en un millón de años. ¿Quién era Mateo? Un hombre rodeado de bellezas, que no carecía de mujeres.
Además, las varias veces que ella se había lanzado a sus brazos, él siempre la había re