Estaban divorciados.
Mateo no lo había olvidado: — Tenías fiebre, solo te estaba dando calor.
Valentina: — ...Para dar calor no hay necesidad de hacerlo así. ¿También calientas a otras mujeres de esta manera?
— Otras mujeres no serían como tú, arrancándome botones y quitándome la ropa. Fuiste tú quien tomó la iniciativa.
Valentina miró y vio que a su camisa le faltaba un botón, claramente obra suya.
Valentina lo empujó con la mano: — ¡Aléjate!
Mateo sujetó sus inquietas manos contra la cama y ba