¡Qué hombre tan exasperante!
Ella, completamente furiosa, se lanzó hacia su cara, hasta alcanzar los labios de Mateo, mordiéndolos con fuerza. Él no se esperaba eso y se sorprendió al sentir el dolor punzante y el gusto metálico en su boca. Lo había mordido con tanta fuerza que lo había hecho sangrar.
—¿Qué demonios te pasa? ¿Eres un animal? —gruñó él, agarrando el rostro de Valentina entre sus dedos y apretando hasta que sus mejillas se deformaron en una "O", sus ojos mostraban una furia conten