Mateo sintió algo en su corazón. Quería decir algo, pero en ese momento su palma quedó vacía; Valentina ya había retirado su mano.
Valentina estaba rodeada de muchas personas, todos jóvenes talentos. Entre ellos había uno llamado Ignacio Sepúlveda, también graduado de la Universidad de Nueva Celestia, ahora un nuevo magnate de internet, joven director de una empresa que cotizaba en bolsa.
Ignacio miró el hermoso rostro de Valentina y preguntó sonriendo: —Valentina, ¿cuál es tu situación sentimen