Valentina finalmente entendió la intención de Marcela. Le había organizado una cita a ciegas para casarla y enviarla al campo.
Manolo miró a Valentina, probablemente sorprendido por su belleza. Sonrió tímidamente. —Buenos días, señorita Méndez.
En ese momento, se escuchó la risa de Luciana. —Abuela, ¿de qué están hablando?
Valentina levantó la mirada y vio a Luciana.
Luciana no venía sola; llegaba del brazo de Mateo.
Mateo también había venido.
Marcela inmediatamente mostró una sonrisa. —Señor F