Luciana levantó la mirada y vio un rostro elegante que se agrandaba en su campo de visión. ¡Mateo había llegado!
Luciana se quedó paralizada. ¿Cómo es que Mateo estaba aquí?
—...Mateo, ¿qué haces aquí?
Mateo la miró con expresión fría, sin decir nada.
Valentina sonrió. —Luciana, fui yo quien llamó al señor Figueroa para que viniera.
¿Qué?
Luciana estaba conmocionada. Nunca imaginó que Valentina hubiera llamado a Mateo con anticipación.
Valentina se acercó a Luciana, sus claros ojos brillando int