Mateo la miró y asintió:
— Bien.
Llegaron al hospital, entrando a la habitación VIP. Vieron a Luciana.
Luciana yacía pálida en la cama, con una máscara de oxígeno, inconsciente. Su muñeca derecha estaba envuelta en vendas gruesas, aún manchadas de sangre fresca.
Catalina, al ver a Mateo, se acercó inmediatamente:
— Señor Figueroa, ha venido.
Pero pronto se quedó rígida al ver a Valentina detrás de él.
— Señor Figueroa, ¿por qué la ha traído?
Valentina miraba a Catalina con frialdad, observando a