Capítulo 244
Luciana apretó los puños con tanta rabia que sus uñas se clavaron en sus palmas sin que sintiera dolor.

Catalina, con el rostro sombrío como agua turbia, miró a Aitana arrodillada.

—¿Eso es todo lo que sabes hacer? Si no puedes lidiar con Valentina, entonces no tienes razón para seguir existiendo.

Aitana se apresuró a responder:

—¡Puedo hacerlo! ¡Ya he pensado en un nuevo plan para enfrentarme a Valentina!

Catalina resopló con desdén.

—Entonces veamos tu actuación. Puedes irte.

Aitana huyó despa
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