Aitana se detuvo de inmediato. —Amigas, ¡qué coincidencia encontrarlas aquí!
Cuando intentaron acercarse a Aitana, los guardaespaldas les bloquearon el paso. —¡Alto ahí!
Aitana hizo un gesto con la mano y dijo entre risas: —No pasa nada, son mis compañeras de clase. —Los guardaespaldas retrocedieron, permitiendo que las dos se acercaran.
—Así que ¿te has convertido en una gran estrella? —preguntó Daniela mientras la observaba.
Ella arqueó una ceja. —Así es, tengo novio y él me está ayudando a co